martes, 17 de agosto de 2010

A qué sabe el perdón

El título puede sonar demasiado pretencioso, o incluso ridículo, pero fué la primera frase que se me vino a la mente al ser la parte que necesitaba ser indulgente.
Más no se trata de indulgencia o misericordia alguna, este asunto es esencial y meramente propio del amor.
Amor del que a veces no estoy al pendiente.

Pero como esto se trataba de saber "a qué sabía", he de decir que era sabor alta reposteria; y aunque no soy catadora ni mucho menos tengo un paladar fino, debo confesar que lo encontré dulcisimo, e increiblemente delicioso.

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